¿Sientes que tu hijo(a) no está poniendo atención a las actividades o a las clases?

No te preocupes, te damos ocho recomendaciones para ayudarle a estar más concentrado.

¿Cómo ayudarle a que pueda estar más concentrado?

Según Silvia Avala miembro del colegio de psicólogos de Madrid nos dice:

  1. Es necesario mantener una rutina de trabajo estable y un mismo lugar de trabajo con el objetivo de fomentar un hábito de estudio y de trabajo diario.

En la mesa de estudio solo debe estar el libro a estudiar y el estuche. No tiene que haber ningún elemento distractor, como otros libros, ordenador, móvil, juguetes, figuritas…

  1. Establecer un horario de estudio habitual e instaurarlo como una rutina. El estudio debe tener una duración limitada, no es útil prolongarlo sistemáticamente. El ocio irá siempre después de haber trabajado.
  2. Ayudarle a organizar su trabajo diario. Que aprenda a organizarse será una de las estrategias principales para adaptarnos a su capacidad de atención y favorecerá su autonomía, y, para ello, podemos enseñarle a fragmentar la tarea, para que no la vea como inabarcable, por ejemplo, estudiando en bloques pequeños (estudio por párrafos) o haciendo los ejercicios de uno en uno. En un primer momento, tras terminar dichos bloques, se le permitirá que se levante y que nos enseñe el trabajo realizado para reforzarle y organizarle el siguiente bloque de trabajo.
  3. También podemos anticiparle los tiempos de descanso que puede tener (no más de 5 minutos) y cuándo los va a coger (por ejemplo, cada 15 minutos de trabajo). Utilizar técnicas de control temporal:
  • Tener un reloj, a ser posible de manillas, para que sea consciente de la hora de que es y del paso del tiempo.
  • Ante la lentitud en la ejecución, establecer “tiempos máximos en la ejecución”.
  • Si trabajase muy rápido sin prestar atención o con excesiva rapidez, establecer “tiempos mínimos en la ejecución”.
  1. Revisar diariamente la agenda y el trabajo que debe realizar. Dejarle claro qué ejercicios debe hacer cada día y en qué orden para que pueda anticiparse y no le cueste tanto empezar a hacer los deberes.

Empezar trabajando con una actividad de mediana dificultad. Después haremos las actividades más difíciles y por último las más fáciles, para ajustarnos a la curva de la atención.

  1. Darle instrucciones breves, precisas y concretas sobre el trabajo a realizar. Ante una tarea nueva, podemos primero ensayar el modelo de trabajo más adecuado para dirigir su actuación, y luego que él lo practique. De manera progresiva, y según evolucione, debemos dejarle que trabaje solo.
  2. Los padres deben supervisar siempre su trabajo, pero que cada vez esta supervisión sea menos invasiva (te observo “con el rabillo del ojo”). Insistir en el repaso, al finalizar las tareas; que sea el alumno quien las supervise para que sea capaz de corregir él mismo los errores. Siempre es más efectivo que aprendan solos a corregir sus errores para que los interioricen a que sea el adulto quien lo haga.
  3. Reforzar siempre el esfuerzo realizado, aunque no se hayan conseguido los resultados.